Por qué tribulatorio

El término ''tribulatorio'' no está recogido en ningún diccionario. No ha sido reconocido por ninguna institución lingüística de ningún idioma, ni goza de una gran popularidad. Nadie utiliza esta palabra para referirse a ninguna estancia, y su significado -si acaso lo tiene- es desconocido para la mayoría de la gente.

Sin embargo estos lugares -véase el sufijo ''orio''- persisten todavía en la realidad cotidiana de todo el mundo. Y persisten de manera efectiva, arruinando silenciosamente porciones cada vez más significativas de nuestras vidas. Siempre consiguen sobrevivir y multiplicarse, ya que pese a carecer de subvenciones estatales -pues no querría tener que pensar en ayudas oficiales para el desarrollo de la angustia- constan de un gran apoyo social.

Muchas veces este trato es inconsciente. Ratificamos la pena, nos la creemos. Y por si algún día nuestra vida no ha sido lo suficientemente incómoda, contamos con una amplia oferta de tragedias mediáticas para conseguir nuestra dosis diaria de desconsuelo. Nos escudamos -irónicamente- tras ese gran desamparo; para no cambiar nada, para no equivocarnos.

Todo está mal. Bien, actuemos.

No legitimemos ya nunca más la casa de la melancolía, los desayunos con amargura. El lugar de las tribulaciones. Hagamos un mundo más habitable con nuestros actos, y cuando algún X -sea familiar o amigo o anónimo- nos muestre su tribulatorio, contribuyamos con todos nuestros medios a desestimar su tristeza.

Y por supuesto, por José Antonio Labordeta. El final se lo dejo al maestro.



''Cuando vuelvas
cuando cansado te sientes al borde del camino
y contemples el mar
como una luz vencida
y el otoño te traiga
el amargo sabor de los días agrestes
RECUERDA,
como si nada fuese a suceder,
tus infinitos pasos 
huellas sobre las hierbas de otros días.

Luego crece, 
crece hasta sucumbir como un gigante
como una hormiga inútil.
Tú y yo 
y el celeste paisaje de las noches
habremos sido viento
palabras apresadas
miedo vencido
inútil NADA.''

De Tribulatorio; 1973




                                                                                                                                                    

No hay comentarios:

Publicar un comentario